¿Quién dizque controla la justicia?

La supuesta victoria judicial que este lunes 3 de julio obtuvo el seudoperiodista Martín Pallares no es tal.

Y vamos a demostrarlo por qué.

Pallares, su banda de seudoperiodistas, las fundaciones que reciben financiamiento del exterior y la derecha opositora al Gobierno estaban seguros de que Pallares perdería e iría a la cárcel en el juicio planteado por el exmandatario Rafael Correa en su contra por un artículo publicado en la patética página web 4Pelagatos.

Tenían listo todo el aparataje para victimizarse, para decir que en el Ecuador no es posible hacer periodismo, para gritar al mundo que la Ley de Comunicación y el exmandatario controlan la justicia, para ir donde los gringos (como en realidad Pallares fue la semana anterior) a pedir que les ayuden y les den un puestito donde esconderse entre los prófugos que los Estados Unidos acoge con tanta ternura en Miami.

Pero no. No ha sido cierto eso que tanto han dicho los Pallares, los Hernández, los Aguilar, las mujeres de los Pallares, los Fundamedios, Los Mil Hojas, los Plan V, los Focus, los AEDEPs…

Porque resulta que el juez que lleva la causa declaró inocente a Pallares de la acusación presentada por el demandante Rafael Correa.

Entonces, si es así, ¿quién controla la justicia? ¿Rafael Correa o Martín Pallares?

Desde el punto de vista de los calumniadores pagados por la CIA y otros financistas, ¿no decían que el Gobierno controlaba todos los poderes del  Estado, que era autoritario, que era una dictadura disfrazada, que los pobres periodistas ya no tenían dónde escribir, que si se les planteaba una demanda, irremediablemente irían a la cárcel y serían víctimas de un poder que lo controlaba todo?

Aunque Pallares llegó sudando por el miedo, ya viéndose tras las rejas y pagando una alta indemnización por injuria, y aunque llevó barras de quienes, obviamente, lo apoyan (la oposición, los legisladores de CREO, los periodistas de la prensa mercenaria, entre otros), la demanda planteada por el expresidente Rafael Correa en contra del seudoperiodista e insultador, que se desarrolló en el cuarto piso del complejo judicial de Quito, terminó favorable para Pallares pero fue, en realidad, una victoria pírrica.

Pírrica porque la banda de los pelagatos ya no podrá decir que Rafael Correa controla la justicia y tendrá que admitir que desde hace diez años sí cambió la justicia y que desde hace diez años sí hubo una mejora sustancial de los procesos, no como sucedía antes, cuando el febrescorderismo se repartía el pastel no solo de la justicia sino de todos los poderes del Estado.

Lo que le dijeron a Pallares los simpatizantes del expresidente en las afueras del juzgado fue contundente: en los exteriores de la sala, le gritaban: “Rechazo, rechazo, rechazo, calumniador Pallares”.

 

La audiencia se dio a casi un mes de haber presentado la demanda que entabló el expresidente en contra de Pallares por haberle proferido expresiones en descrédito o deshonra en un artículo publicado el 25 de abril pasado en el portal 4Pelagatos.

En dicho artículo, Pallares escribió que imaginó a Correa como “un ladrón capturado en flagrancia”.

“Es perfectamente posible imaginar a Rafael Correa detenido por la policía saliendo por la ventana de una casa que no es la suya, con un lote de joyas en sus manos, diciendo a sus captores que no estaba robando sino que entró para regar las plantas del vecino y, como vio que había unos objetos brillantes tirados en una caja fuerte, pensó que lo mejor era sacarlos a la calle para preguntar a los transeúntes si les pertenecía o no”, escribió Pallares.

Y añadió: “Claro, también hay como imaginarlo diciendo que eso no es delito”.

Rafael Correa también reclamaba una indemnización económica que el juez considerara pertinente, lo que originó una patética carta de una de las mujeres de Pallares a la esposa del expresidente, rogándole (el miedo les hace perder hasta la dignidad) que no le hagan daño a su marido y que no le cobren nada porque no tendrán para educar a sus hijos (¡¡¡¡¡).

Ahora que Pallares ha sido declarado “inocente” y que es el dueño de la justicia, en la lógica de él y de su banda de pelagatos, habrá que ir donde él cada vez que algún ciudadano esté en problemas legales.

Imagínense, un calumniador, patán y malhechor de la palabra controlando la justicia ecuatoriana. Los pájaros disparando a las escopetas.

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