“Castigo divino” para el payaso Vivanco

screen-shot-2016-08-05-at-6-08-44-pmLuis Eduardo Vivanco, el servil payaso de la derecha ecuatoriana, conductor de un chabacano programa de televisión y editor general de La Hora, uno de los periódicos más mediocres de la prensa nacional, ahora se hace la  víctima, se hace llamar “perseguido político” y logra adhesiones en redes sociales que van desde la de su otro patrón, el banquero excandidato frustrado que auspicia aquel programa, hasta el inefable pelagato visceral y odiador Martín Pallares.

Vivanco, siendo periodista y catedrático universitario, comete un gravísimo error en su cuenta de twitter cuando publica una foto de un decomiso policial de decenas de fajos de dólares que poseía una banda de narcotraficantes y escribe: “Sobre estos colchones descansa la revolución”.

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Gravísima acusación y perversa generalización que, además, tiene todos los componentes de irresponsabilidad, cinismo y sinvergüencería. ¿La Revolución Ciudadana es corrupta?

Ahora que el payaso de la derecha se permite escribir semejante acusación, Tripa Mishqui recuerda a ciertos acusados de narcotraficantes como su tío Francisco Vivanco, el dueño de La Hora, de quien Tripa Mishqui ya habló en su momento:

portada“Detrás de su apariencia de poderoso director de un medio de comunicación, Vivanco Riofrío mantiene oculto que entre 1985 y 1986, cuando era subsecretario del gobierno del criminal gobierno de León Febres Cordero, fue enjuiciado por narcotráfico.

La droga que enviaba a Estados Unidos se camuflaba en pacas de fibras de abacá. Este tipo de exportaciones, que se realizaban a Estados Unidos, se tramitaban en las oficinas jurídicas de Vivanco Riofrío, alias “el doctor”, en Quito.

En una de sus operaciones se le durmió el diablo y la Interpol descubrió que entre las pacas de abacá se camuflaban más de 300 kilogramos de cocaína.

Vivanco Riofrío, un dizque respetado director de un medio y miembro de la cada vez más debilucha Asociación de Editores de Periódicos (AEDEP), fue sindicado por tráfico internacional de drogas, una noticia que nunca se publicó en los medios mercantiles gracias a sus contactos y al amenazante poder que Febres Cordero ejercía sobre la prensa comercial, cómplice de los silencios y de la corrupción más sórdida de  tiempos de la partidocracia.

18Pero esa no fue la única travesura del tío del cómico y alcohólico Luis Eduardo Vivanco, quien funge de periodista, de profesor universitario y de payaso financiado por el Banco Guayaquil, del excandidato presidencial Guillermo Lasso.

En otra ocasión, para volver al prontuario de su tío y jefe, el 18 de marzo de 1985 aterrizó una avioneta en la hacienda El Timbre, en Quinindé. Dentro de la aeronave iban 21 sacos de yute con 601 kilos de cocaína. ¿Ya adivinaron de quién era la hacienda? Claro, de Francisco Vivanco Riofrío”.

Esa es una verdad y está comprobada, según los archivos que reposan en nuestras manos. Sin embargo, no hemos sido antiéticos, amnésicos y cínicos como para decir semejante cosa ni atrevernos a preguntar, en ese mismo tono irresponsable de Eduardo Vivanco, ¿sobre qué billetes descansa el diario La Hora?

Por eso, esa clase de periodistas acostumbrados a difamar y calumniar aborrecen la Ley Orgánica de Comunicación y el Código Orgánico Integral Penal (COIP), porque antes de que se pongan en vigencia estas herramientas podían decir lo que les viniera en gana.

Pero ahora ya no. La irresponsabilidad periodística de Vivanco no puede llegar a niveles tan miserables ni contrarios a toda norma básica de la contrastación, de la verificación y de la veracidad.

Esa es la razón de que el servil payaso ahora deba enfrentar a la justicia y probar –con documentos en mano- que lo que escribió en el twitter es verdad.

De lo contrario, si los magistrados así lo deciden, irá a la cárcel el individuo auspiciado por el banquero y que permite que todos los invitados a su ridículo programa de TV denosten de manera infame al presidente Rafael Correa y a los miembros del Gobierno.

Así es la vida. Da vueltas, en especial cuando los infames y los viles aprovechan la libertad de prensa que dicen que no existe en el Ecuador para escribir lo que les sale de los intestinos, como si eso fuera libertad de prensa.

Aunque ya es tarde para que se arrepienta de que lo escribió, es importante para el presente y el futuro de la prensa ecuatoriana la lección que deben recibir Vivanco y toda la trinca de calumniadores disfrazados de periodistas.

En vano Vivanco se jacta de haber trabajado en diarios europeos, de haber sido catedrático universitario y de ser “un columnista humorístico que intenta parecerse al Pájaro Febres Cordero”.

Vivanco no ha entendido que hay que ser un gran periodista, documentado e informado, para entrar en los pantanosos terrenos donde cualquiera se puede hundir si irresponsablemente pretende ser el símbolo de la irreverencia en contra del poder y hasta de la oposición política que se puede hacer legítimamente en los medios.

Porque si fuera consciente de que así se hace periodismo, ano le estarían hoy temblando las piernas porque debe estar consciente de que con la justicia investigándolo, se le avecina un “castigo divino”.

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