José Hernández, el misógino

Una foto enviada de manera anónima al cabecilla de los 4Pelagatos desnudó los prejuicios y los complejos que sufre José Hernández, alias el colombiano.

Hernández, considerado “el mejor editor general de la historia del periodismo ecuatoriano” por Roberto Aguilar (un pelagato a punto de dejar el grupo por sus conocidos conflictos psicológicos y mentales), censuró a una de las mujeres que colaboraba con artículos para el panfleto digital que él dirige.

El origen de la censura (censura contra la cual él dice luchar y de la cual acusa al Gobierno) de Hernández es puramente fundamentalista porque no tiene que ver con lo que escribía la articulista sino con una fotografía enviada de forma anónima.

La colaboradora, que también es concejala del Municipio de Quito dirigido por Mauricio Rodas, el peor alcalde que ha tenido Quito.

Ella aparece, según dice Hernández, en una imagen en la que un corrupto “asesor externo” de Rodas, Mauro Terán, apoya una mano sobre una de sus rodillas.

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extracto -Disenso: un pelagato sí apoya a Daniela Chacón-

De Terán, claro, se puede esperar cualquier cosa, pues sin trabajar en el Cabildo era la mano derecha del alcalde y ahora está preso bajo acusación de enriquecimiento ilícito por haber incrementado su patrimonio económico casi de cero a millones de dólares en sus cuentas bancarias.

El casto y virgen Hernández es recordado en El Comercio, en Expreso y el diario HOY, donde fue (como ridículamente asegura Aguilar) “el mejor editor general del país”, como un tirano, un acosador, un mayoral, un prepotente y un machista, además de quedar en la historia como el sepulturero del diario HOY por su mediocre trabajo donde ganaba miles de dólares mensuales mientras a los periodistas, empleados y obreros del periódico no se les pagaba a tiempo sus miserables salarios, tanto así que hasta ahora, dos años después de cerrado el medio, aún no se les indemniza ni se entrega su liquidación.

Ese es un lado oscuro del que Aguilar no habla cuando dice que su patrón Hernández ha sido “el mejor editor general de la historia del periodismo ecuatoriano”.

Y ahora muestra otro de sus lados oscuros cuando censura a la hoy excolaboradora por el moralismo del siglo XIX que muestra Hernández (un individuo que cuando fue sacado casi a patadas del diario El Comercio por su conducta se dedicó a recorrer bares para llorar la pérdida del inconmensurable poder que le dio la señor Aguaviva).

4 pelagatos

Una imagen así, como se la describe, no quiere decir nada más que eso: una rodilla tocada quizás al azar o como gesto de un abusivo que años después fue descubierto como un corrupto que robó millones de dólares por coimas y porcentajes contractuales.

¿Tiene culpa la concejala Daniela Chacón, que es la agraviada, de que se haya captado esa imagen? No.

Pero sí la tiene en la mente morbosa del dizque “mejor editor general de la historia”, que en Diario Expreso no aguantó ni nueve meses y que desarticuló toda la estructura de la redacción, como hizo después en Diario HOY para terminar de quebrarlo por malos manejos periodísticos, administrativos y financieros.

Y por eso decidió enviarle una carta a Chacón para decirle, en otras palabras, que una mujer así no podía seguir colaborando en su pasquín 4Pelagatos, donde los únicos que pueden decir lo que les da la gana (porque son hombrecitos, seguramente) son el propio Hernández, el visceral Martín Pallares y el de mente más calenturienta y fantasiosa, Roberto Aguilar.

Chacón reaccionó con dureza y envió una carta de respuesta a Hernández, carta que, por supuesto, no fue tomada en cuenta para revertir la decisión o al menos considerarla en un consejo de redacción, por la simple razón de que 4Pelagatos es el espacio donde Hernández, el seudolibertario, ejerce a plenitud la dictadura y el totalitarismo.

Pero a Hernández le costará caro su decisión machista y misógina (quienes han trabajado con él conocen cómo trataba a las mujeres que no lo reverenciaban).

Por ahora, ya recibió un sorprendente halón de orejas muy respetuoso, claro, de su súbdito y lamebotas Roberto Aguilar.

Pero lo más grave para el tirano de 4Pelegatos es que, en solidaridad con la exarticulista agraviada y maltratada por Hernández, tres colaboradoras más decidieron dejar el pasquín por considerar inaceptable la decimonónica decisión del colombiano.

Ahora solamente quedan, fijos, el mismísimo Hernández y el agachado y silencioso Martín Pallares, que al no pronunciarse en un asunto tan delicado también revela su despreciable condición humana: cero solidaridad con una mujer acusada injustamente de ¿relaciones íntimas? y valiente solamente cuando insulta al Presidente de la República o cuando en el programa del periodistucho borracho Luis Eduardo Vivanco invita a apedrear o rayar los vehículos de quienes sean correístas.

Ese es el “periodismo” fascista, discriminatorio y misógino de Hernández, a quien solo la ridiculez y el servilismo de Roberto Aguilar puede calificar de “el mejor editor general que ha tenido el periodismo ecuatoriano en su historia”.

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