La LOC: sus enemigos ahora la aman

Nunca aceptaron que hace cuatro años ya, la Asamblea Nacional aprobará, por mayoría absoluta, la Ley Orgánica de Comunicación (LOC).

imagesPusieron el grito en el cielo, publicaron comunicados conjuntos de rechazo (en especial la hoy casi fenecida AEDEP, gremio de los dueños de las imprentas), argumentaron (igual que lo hizo su excandidato banquero) que “la mejor ley es la que no existe”, como si la anarquía fuera la forma de que una sociedad se entienda y se regule.

Viajaron, con todos los gastos pagados por quién sabe quiénes, a Estados Unidos decenas de ocasiones para “denunciar” ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington (como no podía ser de otra manera), que el gobierno del presidente Rafael Correa estaba violando los derechos humanos, las libertades de expresión y de prensa, la democracia mediática, el pluralismo…

Y hasta se reunieron como pollitos alrededor de mamá Gallina, la hoy poderosa Fundamedios, que nadie sabe tampoco de dónde saca tanta plata para mantener personal, viajar a hoteles cinco estrellas y en asientos VIP de los aviones a congresos, seminarios y foros donde se les permitía, sin que se invitara a la contraparte, decir lo que quisieran e inventar (lo que jamás debe hacer un periodista) situaciones que nunca han existido en el Ecuador.

portada-informeSi un periodista, reportero, fotógrafo, camarógrafo, secretaria, presentador de noticias o cargacables de un medio privado sufría un accidente porque resbaló de una escalera, porque le cogió la corriente, porque sufre de migraña, porque se equivocó al dar un dato y alguien reclamó precisión, de inmediato Fundamedios lo ponía en su lista anual para que la leyera en aquella inútil CIDH uno de los niños Pérez, en especial Cheche, dueño de El Perverso, tan proclive a volverse un tigre furioso pese a que es un piadoso militante numerario del Opus Dei y pese a que cuando el tristemente célebre Emilio Palacio hizo que se enjuiciara al diario El Perverso, el Presidente de la República les perdonó la vida porque si cumplían la sentencia entraban al borde de la quiebra.

Y así, entre tropezones jugando indorfútbol en cancha de tierra y mentiras sistemáticas lanzadas al aire para desprestigiar al régimen, todos estos seudoperiodistas llamados Hernández, Cornejo, Ricaurte, Pallares, Aguilar, Pérez Barriga, Martínez Leisker, Mantilla Battle y Alvarado Roca, entre los más hinchados de rabia, iban y venían de Washington recibiendo el sentido pésame de la CIDH, en especial de la “relatora” colombiana Catalina Botero, quien se daba tiempo para censurar al gobierno de la revolución ciudadana mientras coqueteaba con uno de los altos dirigentes del periodismo ecuatoriano (aunque no es tan alto y más bien es feo, contrahecho y mentiroso contumaz).

Cuatro años después de que a pesar de la vigencia de la LOC esos señores han dicho y publicado lo que les ha dado la gana entre lágrimas y desvaríos, reclamando la falta de una libertad de expresión que la han ejercido a plenitud (tanto que abusan todos los días ofendiendo a las máximas autoridades del Estado, calumniarlas, insultarlas, imprimir pasquines y darse gusto en las redes sociales donde no existe ninguna ley que frene a los desbocados y a los irresponsables), ahora se ponen melosos, tiernos y pacifistas porque el mandatario electo ha abierto una posibilidad de que se reformen algunos temas de la LOC.

Y entonces ahí sí van todos puntualitos, hasta los políticos disfrazados de periodistas como Nathaly Toledo, coordinadora del movimiento por la reforma de la LOC y vicepresidenta del movimiento Centro Democrático, dirigido por el experiodista Jimmy Jairala.

He ahí una de las tremendas contradicciones en que están cayendo los “reformadores”: si el movimiento de Jairala no sacó ni un solo asambleísta para el próximo parlamento, ¿con qué autoridad moral, ética y política la señora Cañizares, que perdió en las recientes elecciones porque pese a que era “talento de televisión” nadie lo conocía, es quien convoca a las reuniones, conduce los debates y toma nota de las resoluciones?

Si Jairala y Cañizares fueran honestos y entendieran la real dimensión de lo que el presidente electo quiere decir cuando habla de “tender la mano”, lo que debieron hacer en su primera reunión no era invitar a la orquesta Fundamedios y su combo, sino a ciudadanos comunes, a representantes de los observatorios de medios, a estudiosos de la prensa en el Ecuador, a catedráticos y académicos que pueden dar luces en caso remoto de que la LOC tuviera vacíos o fallas.

Los medios privados más bien deberían estar callados, porque les va a salir el tiro por la culata cuando se sepa cuánto ganan sus gerentes y cuánto gana un camarógrafo, cuánto reciben de utilidades los dueños y cuánto los fotógrafos, cuánta explotación se ejerce sobre los profesionales cuando se les obliga ya no solo a llevar noticias cada día sino a transmitir para radio, a grabar para “Facebook Live”, a tomar fotos para Instagram, a enviar reportes cada media hora, en fin.

Son cosas que a los señorones de Fundamedios no toman en cuenta, tan preocupados como están de que la LOC ya no les sancione a sus patrones porque ni siquiera cumplen el manual básico del periodismo (contrastar, verificar, no omitir noticias relevantes, poner titulares ajustados a la realidad, colocar las cifras en su lugar, entre otras normas elementales).

Pero ahora sí están mojigatos, calladitos, sorprendidos de que dizque por primera vez se les va a escuchar, frotándose las manos creyendo que el futuro presidente de los ecuatorianos cederá espacio a la lucha que no es de los gobiernos sino del pueblo: una prensa equilibrada, justa, ética.

Esa prensa mentirosa y corrupta,  ese seudoperiodismo que tanto defienden los corifeos de Washington a través de una marioneta llamada Cañizares y un titiritero llamado Jairala que le dicta el libreto sin darse cuenta de que Los enemigos de la LOC ahora la acarician

Nunca aceptaron que hace cuatro años ya, la Asamblea Nacional aprobará, por mayoría absoluta, la Ley Orgánica de Comunicación (LOC).

Pusieron el grito en el cielo, publicaron comunicados conjuntos de rechazo (en especial la hoy casi fenecida AEDEP, gremio de los dueños de las imprentas), argumentaron (igual que lo hizo su excandidato banquero) que “la mejor ley es la que no existe”, como si la anarquía fuera la forma de que una sociedad se entienda y se regule.

Viajaron, con todos los gastos pagados por quién sabe quiénes, a Estados Unidos decenas de ocasiones para “denunciar” ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington (como no podía ser de otra manera), que el gobierno del presidente Rafael Correa estaba violando los derechos humanos, las libertades de expresión y de prensa, la democracia mediática, el pluralismo…

Y hasta se reunieron como pollitos alrededor de mamá Gallina, la hoy poderosa Fundamedios, que nadie sabe tampoco de dónde saca tanta plata para mantener personal, viajar a hoteles cinco estrellas y en asientos VIP de los aviones a congresos, seminarios y foros donde se les permitía, sin que se invitara a la contraparte, decir lo que quisieran e inventar (lo que jamás debe hacer un periodista) situaciones que nunca han existido en el Ecuador.

Si un periodista, reportero, fotógrafo, camarógrafo, secretaria, presentador de noticias o cargacables de un medio privado sufría un accidente porque resbaló de una escalera, porque le cogió la corriente, porque sufre de migraña, porque se equivocó al dar un dato y alguien reclamó precisión, de inmediato Fundamedios lo ponía en su lista anual para que la leyera en aquella inútil CIDH uno de los niños Pérez, en especial Cheche, dueño de El Perverso, tan proclive a volverse un tigre furioso pese a que es un piadoso militante numerario del Opus Dei y pese a que cuando el tristemente célebre Emilio Palacio hizo que se enjuiciara al diario El Perverso, el Presidente de la República les perdonó la vida porque si cumplían la sentencia entraban al borde de la quiebra.

Y así, entre tropezones jugando indorfútbol en cancha de tierra y mentiras sistemáticas lanzadas al aire para desprestigiar al régimen, todos estos seudoperiodistas llamados Hernández, Cornejo, Ricaurte, Pallares, Aguilar, Pérez Barriga, Martínez Leisker, Mantilla Battle y Alvarado Roca, entre los más hinchados de rabia, iban y venían de Washington recibiendo el sentido pésame de la CIDH, en especial de la “relatora” colombiana Catalina Botero, quien se daba tiempo para censurar al gobierno de la revolución ciudadana mientras coqueteaba con uno de los altos dirigentes del periodismo ecuatoriano (aunque no es tan alto y más bien es feo, contrahecho y mentiroso contumaz).

Cuatro años después de que a pesar de la vigencia de la LOC esos señores han dicho y publicado lo que les ha dado la gana entre lágrimas y desvaríos, reclamando la falta de una libertad de expresión que la han ejercido a plenitud (tanto que abusan todos los días ofendiendo a las máximas autoridades del Estado, calumniarlas, insultarlas, imprimir pasquines y darse gusto en las redes sociales donde no existe ninguna ley que frene a los desbocados y a los irresponsables), ahora se ponen melosos, tiernos y pacifistas porque el mandatario electo ha abierto una posibilidad de que se reformen algunos temas de la LOC.

Y entonces ahí sí van todos puntualitos, hasta los políticos disfrazados de periodistas como Ana María Cañizares, coordinadora del movimiento por la reforma de la LOC y vicepresidenta del movimiento Centro Democrático, dirigido por el experiodista Jimmy Jairala.

He ahí una de las tremendas contradicciones en que están cayendo los “reformadores”: si el movimiento de Jairala no sacó ni un solo asambleísta para el próximo parlamento, ¿con qué autoridad moral, ética y política la señora Cañizares, que perdió en las recientes elecciones porque pese a que era “talento de televisión” nadie lo conocía, es quien convoca a las reuniones, conduce los debates y toma nota de las resoluciones?

Si Jairala y Cañizares fueran honestos y entendieran la real dimensión de lo que el presidente electo quiere decir cuando habla de “tender la mano”, lo que debieron hacer en su primera reunión no era invitar a la orquesta Fundamedios y su combo, sino a ciudadanos comunes, a representantes de los observatorios de medios, a estudiosos de la prensa en el Ecuador, a catedráticos y académicos que pueden dar luces en caso remoto de que la LOC tuviera vacíos o fallas.

Los medios privados más bien deberían estar callados, porque les va a salir el tiro por la culata cuando se sepa cuánto ganan sus gerentes y cuánto gana un camarógrafo, cuánto reciben de utilidades los dueños y cuánto los fotógrafos, cuánta explotación se ejerce sobre los profesionales cuando se les obliga ya no solo a llevar noticias cada día sino a transmitir para radio, a grabar para “Facebook Live”, a tomar fotos para Instagram, a enviar reportes cada media hora, en fin.

Son cosas que a los señorones de Fundamedios no toman en cuenta, tan preocupados como están de que la LOC ya no les sancione a sus patrones porque ni siquiera cumplen el manual básico del periodismo (contrastar, verificar, no omitir noticias relevantes, poner titulares ajustados a la realidad, colocar las cifras en su lugar, entre otras normas elementales).

Pero ahora sí están mojigatos, calladitos, sorprendidos de que dizque por primera vez se les va a escuchar, frotándose las manos creyendo que el futuro presidente de los ecuatorianos cederá espacio a la lucha que no es de los gobiernos sino del pueblo: una prensa equilibrada, justa, ética. Esa prensa mentirosa y corrupta que cree que se acabó la lucha popular por un periodismo honesto, no ese seudoperiodismo que tanto defienden los corifeos de Washington a través de una marioneta llamada Cañizares y un titiritero llamado Jairala que le dicta el libreto. Los enemigos de la LOC ahora la acarician

Nunca aceptaron que hace cuatro años ya, la Asamblea Nacional aprobará, por mayoría absoluta, la Ley Orgánica de Comunicación (LOC).

Pusieron el grito en el cielo, publicaron comunicados conjuntos de rechazo (en especial la hoy casi fenecida AEDEP, gremio de los dueños de las imprentas), argumentaron (igual que lo hizo su excandidato banquero) que “la mejor ley es la que no existe”, como si la anarquía fuera la forma de que una sociedad se entienda y se regule.

Viajaron, con todos los gastos pagados por quién sabe quiénes, a Estados Unidos decenas de ocasiones para “denunciar” ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington (como no podía ser de otra manera), que el gobierno del presidente Rafael Correa estaba violando los derechos humanos, las libertades de expresión y de prensa, la democracia mediática, el pluralismo…

Y hasta se reunieron como pollitos alrededor de mamá Gallina, la hoy poderosa Fundamedios, que nadie sabe tampoco de dónde saca tanta plata para mantener personal, viajar a hoteles cinco estrellas y en asientos VIP de los aviones a congresos, seminarios y foros donde se les permitía, sin que se invitara a la contraparte, decir lo que quisieran e inventar (lo que jamás debe hacer un periodista) situaciones que nunca han existido en el Ecuador.

Si un periodista, reportero, fotógrafo, camarógrafo, secretaria, presentador de noticias o cargacables de un medio privado sufría un accidente porque resbaló de una escalera, porque le cogió la corriente, porque sufre de migraña, porque se equivocó al dar un dato y alguien reclamó precisión, de inmediato Fundamedios lo ponía en su lista anual para que la leyera en aquella inútil CIDH uno de los niños Pérez, en especial Cheche, dueño de El Perverso, tan proclive a volverse un tigre furioso pese a que es un piadoso militante numerario del Opus Dei y pese a que cuando el tristemente célebre Emilio Palacio hizo que se enjuiciara al diario El Perverso, el Presidente de la República les perdonó la vida porque si cumplían la sentencia entraban al borde de la quiebra.

Y así, entre tropezones jugando indorfútbol en cancha de tierra y mentiras sistemáticas lanzadas al aire para desprestigiar al régimen, todos estos seudoperiodistas llamados Hernández, Cornejo, Ricaurte, Pallares, Aguilar, Pérez Barriga, Martínez Leisker, Mantilla Battle y Alvarado Roca, entre los más hinchados de rabia, iban y venían de Washington recibiendo el sentido pésame de la CIDH, en especial de la “relatora” colombiana Catalina Botero, quien se daba tiempo para censurar al gobierno de la revolución ciudadana mientras coqueteaba con uno de los altos dirigentes del periodismo ecuatoriano (aunque no es tan alto y más bien es feo, contrahecho y mentiroso contumaz).

Cuatro años después de que a pesar de la vigencia de la LOC esos señores han dicho y publicado lo que les ha dado la gana entre lágrimas y desvaríos, reclamando la falta de una libertad de expresión que la han ejercido a plenitud (tanto que abusan todos los días ofendiendo a las máximas autoridades del Estado, calumniarlas, insultarlas, imprimir pasquines y darse gusto en las redes sociales donde no existe ninguna ley que frene a los desbocados y a los irresponsables), ahora se ponen melosos, tiernos y pacifistas porque el mandatario electo ha abierto una posibilidad de que se reformen algunos temas de la LOC.

Y entonces ahí sí van todos puntualitos, hasta los políticos disfrazados de periodistas como Ana María Cañizares, coordinadora del movimiento por la reforma de la LOC y vicepresidenta del movimiento Centro Democrático, dirigido por el experiodista Jimmy Jairala.

He ahí una de las tremendas contradicciones en que están cayendo los “reformadores”: si el movimiento de Jairala no sacó ni un solo asambleísta para el próximo parlamento, ¿con qué autoridad moral, ética y política la señora Cañizares, que perdió en las recientes elecciones porque pese a que era “talento de televisión” nadie lo conocía, es quien convoca a las reuniones, conduce los debates y toma nota de las resoluciones?

Si Jairala y Cañizares fueran honestos y entendieran la real dimensión de lo que el presidente electo quiere decir cuando habla de “tender la mano”, lo que debieron hacer en su primera reunión no era invitar a la orquesta Fundamedios y su combo, sino a ciudadanos comunes, a representantes de los observatorios de medios, a estudiosos de la prensa en el Ecuador, a catedráticos y académicos que pueden dar luces en caso remoto de que la LOC tuviera vacíos o fallas.

Los medios privados más bien deberían estar callados, porque les va a salir el tiro por la culata cuando se sepa cuánto ganan sus gerentes y cuánto gana un camarógrafo, cuánto reciben de utilidades los dueños y cuánto los fotógrafos, cuánta explotación se ejerce sobre los profesionales cuando se les obliga ya no solo a llevar noticias cada día sino a transmitir para radio, a grabar para “Facebook Live”, a tomar fotos para Instagram, a enviar reportes cada media hora, en fin.

Son cosas que a los señorones de Fundamedios no toman en cuenta, tan preocupados como están de que la LOC ya no les sancione a sus patrones porque ni siquiera cumplen el manual básico del periodismo (contrastar, verificar, no omitir noticias relevantes, poner titulares ajustados a la realidad, colocar las cifras en su lugar, entre otras normas elementales).

Pero ahora sí están mojigatos, calladitos, sorprendidos de que dizque por primera vez se les va a escuchar, frotándose las manos creyendo que el futuro presidente de los ecuatorianos cederá espacio a la lucha que no es de los gobiernos sino del pueblo: una prensa equilibrada, justa, ética. Esa prensa mentirosa y corrupta, ese seudoperiodismo que tanto defienden los corifeos de Washington a través de una marioneta llamada Cañizares y un titiritero llamado Jairala que le dicta el libreto sin darse cuenta de que la LOC permanecerá vigente porque es fruto de la lucha popular por un periodismo consecuente y honesto con las más elementales normas de la ética.

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One thought on “La LOC: sus enemigos ahora la aman

  1. Tienen que re_editar el articulo y volverlo a publicar. El tema es sumamente importante y refleja la importancia de mantener integra la LOC(Ley Organica de Comunicacion). Si es necesario un cambio, el unico y elemental seria eliminar esa ridiculez de aplicar multas basadas en salarios basicos(10 salarios) y dotarla de la capacidad de imponer multas de 7 digitos, lo cual obligaria a que piesen dos veces antes de lanzar una calumnia, publicar verdades a medias o hacer eco de noticias falsas (FAKE NEWS).Preocupa lo que e l Presidente electo Lenin Moreno esta proponiendo, como perdonar a calumniadores profesionales, que se reforme la LOC entre otras leyes que segun Moreno deben ser reformadas. Y preocupa que este dispuesto a entregarle a Jimmy Jairala la libra de carne que Jairala esta exijiendo, todo por unos cuantos votitos que supuestamente Jairala contribuyo al triunfo de Lenin, lo cual lo dudo puesto que su agrupacion (Centro Democratico) es un cero a la izquierda en capital politico. El Presidente electo Lenin Moreno esta comenzamdo muy mal su Administracion al prestar oidos y ponerse al servicio de grupos que constatemente han atacado la Revolucion Ciudadana. Si sigue por ese camino solo nos queda pedir a Nuestro Señor Jesucristo que nos proteja y ampare de las idioteces de Lenin Moreno.

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