Anderson Boscán, versión millenial de Emilio Palacio

Anderson Boscán, versión millenial de Emilio Palacio

Cuentan las lenguas filudas  que habitan en el Diario Expreso que ante la falta de buenos periodistas, porque los que tienen son seudoperiodistas o semiperiodistas o cuasiperiodistas, los dueños del Diario y el súper editor clandestino proveniente de las Españas y goza de una fama de playboy, no vieron otra alternativa para mentir, distorsionar o usar al escribiente venezolano-ecuatoriano Anderson Boscán.

12783626_10153937773665011_3069827873061811534_oBoscán, un tipo que frisa los 30 años y que a estas alturas ya debería  tener la madurez suficiente para darse cuenta de cómo lo utilizan de marioneta para que escriba y publique lo que nunca firmarían ni publicarían el dueño y el playboy, es un individuo que si se lo ve en la calle (con su eterna boina, sus tirantes para aguantar el pantalón saltacharcos y sus pelos en el rostro que fungen de barba) dan ganas de entregarle una limosna y no de saludarlo ni de cederle la vereda.

Este miserable peón del peligroso ajedrez politiquero que juega Expreso -un diario que en su desesperación por vender ejemplares que nunca en su vida ha vendido ni venderá y que vive de la subvención de su “fraterno” diario Extra, que es el que pone la plata- no solamente que se presta para ir a hacer la venia a los prófugos hermanos Isaías y entrevistar a corruptos fugados

como Carlos Pareja Yanuselli alias Capaya o Pedro Delgado alias Dientón, de la mano de su solapado editor general, sino que ahora, en un descaro sin nombre y con el apoyo de sus autoridades, publica mentiras no solo en el periódico sino en su cuenta de Twitter.

Así fue cómo esta semana se convirtió en trend topic de la burla, el ingenio y el sarcasmo de gente que está alerta y rechaza la malicia-ignorancia de los periodistas, seudoperiodistas, semiperiodistas y cuasiperiodistas que trabajan en la mediocre prensa nacional.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En un alarde poético y contrarrevolucionario, quizás pensando que con su twit conmovería al mundo, se le ocurrió escribir: “Algo está pasando en Venezuela que la prensa no alcanza a leer. Un viento de libertad que se siente hasta lo lejos. Está pasando por fin”.

Screen Shot 2017-04-26 at 5.32.46 PM

Y como no encontró ninguna imagen que ilustrara lo que él cree son millones de sus compatriotas caraqueños que salen a marchar contra el Gobierno, pretendió engañarnos a todos y subió la imagen de una multitudinaria concentración que se había producido ese mismo día, pero a miles de kilómetros de Caracas: en El Cairo, en la plaza Tahrir.

Viéndolo sin detenerse demasiado en la imagen, era posible que algún incauto creyera las mentiras que escribe Boscán, convertido ahora, como reza un twit que lo criticó, en el “Emilio Palacio millenial” del periodismo nacional.

Los sueños de perro de Boscán quedaron ahí. Porque si cree que es capaz de engañarnos mintiendo y distorsionando la información con el apoyo de sus jefes, no lo logra gracias a que no todos (como él seguramente piensa) los que siguen las cuentas de Twitter se tragan sus ruedas de molino.

La falsedad y el cinismo con el que Boscán mintió fueron rechazados por cientos de tuiteros que exigieron a Boscán y al diario Expreso que aclararan la supuesta noticia y que por lo menos asumieran la responsabilidad del error.

Pero no, eso no sucedió. Como ya es costumbre en el irrelevante diario Expreso, no hubo ni siquiera una disculpa en su página web y peor en la misma cuenta de Boscán, quien es la muestra del deterioro que sufre ese diario que, por ejemplo, el domingo 23 no se enteró de que el día anterior hubo en Quito una gigantesca marcha y concentración para saludar al presidente electo, Lenín Moreno.

La suerte ha querido que la Superintendencia de Comunicación no se percate de este tema, pues constituye a todas luces un atentado en contra del derecho ciudadano a la información, en especial cuando se trata de noticias relevantes.

Y bueno, volviendo al que ahora todos esperan en Twitter un mensaje para reírse de sus ficciones, al día siguiente el desfachatado semiperiodista venezolano-ecuatoriano aparece con otro tuit que provocó ya no indignación sino risas y burlas en las redes sociales:

 “Buenos días con todos. En especial con los que me corrigieron por haber posteado una foto de El Cairo y no Caracas. Gracias y un abrazo”.

Screen Shot 2017-04-26 at 5.32.08 PM

¿Y la disculpa por el error? ¿Y la explicación ética de cuáles fueron las razones para que pusiera una foto y trucara la información? ¿Y la presunta confusión inocente entre la gran marcha que hubo en El Cairo y la otra que Boscán no pudo demostrar que fue masiva y que se trataba de una demostración contra el gobierno de Maduro, como era su propósito al torcer la realidad con tanto descaro?

No, Boscán no se disculpó ni explicó nada, así como su debilucho periódico no tuvo la fineza y la cortesía de explicar a sus escasos lectores la razón por la cual el mismísimo Boscán (cuándo no) publicó el lunes 3, al día siguiente de las elecciones presidenciales y cuando ya el país conocía que ganó Lenín Moreno, una semblanza del nuevo presidente, que solo para Expreso y para Boscán era nada menos ni nada más que… ¡Guillermo Lasso!

Sí, es cierto lo de aquel tuit: Anderson Boscán no solo es el hazmerreír de la prensa nacional, sino el nuevo Emilio Palacio convertido en millenial.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s