Páez: violento, racista y discriminatorio

Dicen que los imbabureños son muy orgullosos de haber nacido en su provincia, la más intercultural e interétnica del Ecuador.

Pero, como siempre, existen excepciones vergonzosas como la de este señor Andrés Páez, que no debería ser candidato a la vicepresidencia de la República en el binomio con el candidato perdedor Guillermo Lasso, sino que tendría que estar encerrado en algún centro de salud mental donde puedan sanarlo de sus odios, revanchas, venganzas, violencias, racismos y discriminaciones.

Páez, nacido en Imbabura, evidentemente es un farsante cuando acepta, por ejemplo, que la señora Mae Montaño, de ascendencia afroecuatoriana, sea asambleísta por CREO, el movimiento de Lasso.

¿No le habrá dicho al oído, en una de sus legendarias borracheras, que a él no le gusta esa raza pero que como es “orden de Guillermo” tiene que aceptarla? ¿Y cuál habrá sido la respuesta de Mae Montaño, tan orgullosa que dice ser de sus raíces?

En alguno de sus tradicionales chuchaquis -donde pierde la vergüenza y solo desea que le sirvan de inmediato una cerveza con un ceviche-, ¿no le habrá susurrado al oído del mismísimo Don Segundo Lasso, el candidato perdedor, que a él le da vergüenza haber nacido en la tierra de los negros, de los indígenas y de los mestizos y que por favor no hagan bomba con sus orígenes, porque él, “a mucha honra, se siente un quiteño de cepa”?

Luego del autoatentado organizado por los asesores del candidato perdedor cuando, en evidente provocación, este acudió a un estadio lleno el martes pasado creyedo que lo aplaudirían antes, durante y al final del partido Ecuador vs. Colombia, el dueño de CREO y aspirante presidencial tuvo que escuchar el más estruendoso “¡fuera, Lasso, fuera” que se haya oído en el Olímpico Atahualpa en todos los partidos de eliminatorias al Mundial Rusia 2018.

Y para justificar todo lo que ocurrió después, cuando el perdedor, de nuevo en actitud provocadora, salió minutos antes de que terminara el encuentro y afuera fue abucheado y agredido por supuestos miembros de Alianza PAIS (en realidad gente contratada por CREO para cerrar el show de la victimización del inocente Lasso), Páez acusa a tres o cuatro ciudadanos afro que se encontraban cerca de la tribuna y que, según el presuntamente democrático y pluralista candidato a vicepresidente perdedor, la única explicación es que Alianza PAIS “compró entradas en palco para agredir a Lasso porque (lean esta perla racista) debido al costo de las entradas es muy difícil que la gente que estaba allí pueda haberlo asumido con su propio bolsillo”.

Como si hubieran vuelto los inquisidores y esclavistas de los tiempos coloniales, a Páez no le cabe en la cabeza que un afro pueda tener dinero. No.

Los afros y los indios son, para él, razas inferiores que nunca podrán igualarse con los mestizos y, mucho peor, con la rancia oligarquía serrana que dice representar y con la turbia aristocracia guayaquileña que tiene, claro que tiene, dinero de sobra para comprar los boletos que le dé la gana y en el lugar que se le antoje.

En la mente oligarca y cavernícola de Páez nunca hubo un lugar (como sucede casi siempre) para que primero piense y luego hable. Por el contrario, acostumbrado a sacar las palabras desde el hígado y las vísceras, ni siquiera averiguó que los ciudadanos afro que se encontraban allí son parientes cercanos de los jugadores y que, por esta razón, fueron invitados especiales.

Y, aunque no lo serían, en el supuesto de que ellos hubieran adquirido las entradas de su propio bolsillo, ¿qué le hace presumir a Páez que solo él tiene 900 mil dólares en su chequera de un banco de las islas Mazor o que solo su compañero de fórmula tiene 49 empresas offshore y un banco fuera del país?

¿Páez, como pensaban los esclavistas más recalcitrantes de los siglos 14 y 15, cree que los afros y los indígenas siempre estarán en las mismas condiciones en que, seguramente, sus ancestros los condenaron a un escenario de hambre, castigo, violencia, explotación y discriminación?

¿Será por eso que Lasso lo eligió para que lo acompañara en las elecciones que perderán este domingo, porque aunque el presidenciable no lo diga públicamente, su formación opusdeica le hace pensar de idéntica forma a la de Páez?

En su desesperación y angustia porque todas las encuestadoras, incluso la que ellos contrataron, ya los dan por perdidos en las elecciones del próximo domingo, el violento y fascistoide Paéz llega a decir cosas como que “la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) muchas veces no sabe a quién vende las entradas”.

Es decir, ¿hay que declararse mestizo o blanco, oligarca o aristócrata, para que la FEF venda las entradas a un aficionado?

Tamaña estupidez histórica, étnica, sociológica y de clase social la que asegura Páez.

Según él, además, “desgraciadamente hay personas que saben maquinar actos de maldad y que lo ocurrido demuestra que no tiene límites llevar la política a un tema personal de agredir a un candidato, a su esposa, a sus dos hijos”.

Pero si el lector quiere otra perla de Páez, lea esta: “Guillermo fue aclamado en el estadio. Yo también fue aplaudido y mucha gente se acercó a felicitarme y a saludarme. Si esos agresores no hubieran ido al estadio, Lasso, evidentemente, habría salido con el aplauso de todos”.

¿De todos quiénes, señor Páez? ¿De los que organizaron el show para victimizar a Lasso y pellizcar unos votitos en el objetivo de que el domingo logren el pretexto  para “incendiar Quito”?

¿De todos quiénes, señor Páez? ¿De lo que usted cree que votarán masivamente por un movimiento que hoy no tiene pies ni cabeza y que hace rato perdió la brújula de la campaña electoral?

¿De todos quiénes, señor Páez? ¿De los asesores que armaron la estrategia del autoatentado, como ya han hecho en ocasiones pasadas, para que los serviles medios de comunicación a los que tienen comprados con publicidad le den, en una situación inédita, 40 minutos a Lasso, como hicieron Ecuavisa y, cuándo no, el locutor-embajador de la partidocracia, que hasta le pasó un vasito con agua para que al candidato perdedor no se le escaparan las lágrimas mientras relataba el “terrible episodio de violencia que vivieron él y su familia”?

Para poner la fresa en el pastel, el amargo candidato segundón a la vicepresidencia, que niega sus raíces imbabureñas, llega a decir que PAIS “es capaz de todo con tal de quedarse en el poder”.

No, señor Páez, los que desde hace años, en especial usted, sus patrones y sus matones, son capaces de todo para tomarse el poder son los que se mueren de nostalgia de haber perdido el mando del Ecuador hace diez años y hoy tener la certeza de que el pueblo nunca más los dejará volver.

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