Los lugares comunes de Roberto Aguilar y el “Escrutinio público”

Screen Shot 2015-11-18 at 11.40.23 AMAguilar habla de insidia y él la usa como arma de sus artículos. ¿Qué es sino adjetivar del modo perverso como lo hace?

Insidia, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es: “Palabras o acción que envuelven mala intención”

Y Aguilar tiene cada uno de sus artículos una carga insidiosa porque más allá de su libertad de expresar opiniones debe cuidar de que sus argumentos no sean falaces y al mismo tiempo mentiras para generar odio, rencor y hasta acciones en contra de sus adversarios políticos.

Pero parecería que todo su argumento pasa porque se ha autocalificado como el portaestandarte del escrutinio público. Esta palabra la repite una y otra vez: escrutinio público. Miremos qué dice la Real Academia de la Lengua sobre escrutinio: “Examen y averiguación exacta y diligente que se hace de algo para formar juicio de ello”.

¿Aguilar hace un examen y averiguación exacta? NO, por más que sus fanáticos seguidores lo digan y exalten como un valor supremo del periodismo, pero más allá de cierto talento en la escritura ni hay examen y menos una averiguación. Como él mismo habla: lanza insidias, adjetivos y ofensas con ventilador y a eso le llama periodismo.

Screen Shot 2015-11-18 at 11.41.20 AMObviamente ahora está en la palestra pública porque sus palabras tienen eco, recibe aplausos de personajes de la política como Alberto Acosta (quien jamás le recibió en la Asamblea Constituyente, mientras Aguilar buscaba trabajo por ahí), Marco Villarroel, Marcelo Larrea, Ramiro Aguilar y un largo etcétera. Incluso, Aguilar ahora da entrevistas a personajes de los medios a los que odiaba por su mediocridad como María Josefa Coronel, entre otros.

Y al estar en la palestra pública también se convierte en personaje público que debería someterse al escrutinio público. Y si es así, entonces que nos diga quién le paga por escribir. No lo hace por patriotismo. Se sabe que mientras no le pagan no escribe y por eso hay largas semanas de silencio porque exige el pago de sus remuneraciones. Y si ese pago llega de recursos públicos de otro país, ¿no está obligado a dar cuentas del uso que hace de esos recursos y bajo qué condiciones recibe ese dinero? Inocente no es, mucho menos tonto, como para saber que si recibe plata de un fondo muy especial sabrá qué hay detrás, pero también está obligado a hablar mal solo del gobierno, porque su fuerte era la crítica de medios y la mediocridad que prima en sus actuales entrevistadores no son precisamente lo que Aguilar valoraba como periodismo de calidad.

17-11-2015-ramiro-aguilarSi está convencido de que ejerce periodismo, debería demostrar cada una de sus acusaciones, insidias e infamias. Si cree que hay robos, corrupción o mal uso de los recursos públicos debería probar y al mismo tiempo dejar de hacerse eco de los argumentos de la oposición.

Si el periodista Aguilar fuese de la talla que lo pintan y vale lo que dicen que vale, ¿por qué no está en ningún medio que reconozca que cada uno de sus escritos podría darle más lectoría que las largas peroratas de editorialistas con los que llenas las páginas de opinión de los periódicos privados y comerciales? ¿Por qué Teleamazonas no lo contrata como jefe de información?

Pero no, tan lleno de lugares comunes, el periodista Aguilar deja fluir la insidia, cargada de toda la amargura, pero en detrimento del periodismo y de la libertad de expresión. Lo suyo ahora saca chispas, mañana será un tibio y hasta helado momento de la precariedad y decadencia de ese periodismo barato.

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