Rafael Correa, el economista que exige poner al ser humano sobre el capital

Rafael Correa, el único presidente con doctorado en América Latina (PhD) y con posgrado en Lovaina e Illinois, soportó la crisis económica que sacudió al mundo en 2009, venció el mito de la ingobernabilidad de un país que tuvo siete presidentes en 10 años, implementó un modelo económico político en Ecuador bajo el lema académico “el ser humano sobre el capital” y ahora expone los logros de su gobierno en el mundo.

Con estas credenciales académica-políticas, Correa llegó a EEUU donde dictó conferencias sobre los avances de su gobierno en materia económica en las universidades de Harvard y Yale.

Correa estudió en universidades bien rankeadas con becas a la excelencia académica. “Antes de meterme en este lio de ser presidente vivía feliz y tranquilo siendo profesor universitario; toda la vida me dediqué a la academia y cuando vuelvo a ella siento que el saber, la ciencia y la juventud nos renueva el alma”, dijo a los estudiantes de la Universidad Técnica de Berlín, en abril de 2013.

¿Influye el hecho de que el mandatario de Ecuador desde 2007 provenga de la academia, que tenga un PHD, que sea economista? Una pregunta similar la apuntó la periodista argentina Luciana Vázquez en un artículo publicado en La Nación el pasado 20 de marzo. “Mi hipótesis es que sí”, aseguró en el texto.

Fander Falconí, exsecretario de Planificación de Ecuador y docente en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales respondió a la misma inquietud en una entrevista con Andes. “Sin duda, su formación académica le permite conducir los asuntos económicos, sociales, educativos (…) no obstante, la formación académica o el origen profesional sirven para identificar problemas, pero no necesariamente para gobernar”, dijo.

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La función de gobierno en su acepción amplia, tiene que ver con la ideología, los principios personales, las condiciones políticas, sociales y económicas nacionales e internacionales, las relaciones con la sociedad, no con la formación profesional, apuntó el economista.

“Ecuador ya no está en venta”, declaró Correa en el documental griego Deudocracia (2011), al referirse al trabajo efectuado luego de una auditoría de deuda externa, de comprar a precios bajos los bonos de la deuda ecuatoriana, venida a menos y tachada –una parte- de ilegítima, acciones que precautelaron 7.000 millones de dólares a la economía nacional en un país cuyo presupuesto anual no alcanza los 35.000 millones de dólares.

“Milagro ecuatoriano”, dijo siete años después de la auditoría el académico estadounidense William Black, quien aseguró que a diferencia con otros países que también son petroleros y gozaron de sus precios altos, Ecuador obtiene mejores resultados en materia social, igualdad y competitividad sistémica; diversifica los destinos y los productos de sus exportaciones y entra con vigor a la nueva clase media mundial, con el propósito de cambiar su matriz de producción hacia las industrias que contengan conocimiento y tecnología.

¿Es esta la respuesta a la crisis sistémica mundial? El propio Rafael Correa consideró “pomposo” que lo hayan hecho hablar al respecto en varios países de Europa (Alemania, Francia, Rusia). Fander Falconí, un conocedor del pensamiento académico del mandatario socialista añadió “Creo que Rafael Correa es un estudioso de los temas económicos y sociales ecuatorianos”. 

Yessenia Barreno, economista y exeditora de la sección económica de los diarios Hoy y El Universo, recuerda que entre 2002 y 2003, Rafael Correa era un analista a quien solía pedir opinión. “Sabía explicar, ponía ejemplos y tenía apertura para darse el tiempo y contestar preguntas”, dijo.

Correa era, entonces, profesor de Economía en la Universidad San Francisco de Quito y era considerado por la prensa como un experto que mostraba solvencia y objetividad, contestaba cuestiones sobre el sector empresarial y su característica, según Barreno, era que interpretaba las teorías, “daba su propio punto de vista”.

¿Es Correa un intelectual socialista?  “No hay ‘intelectuales’ socialistas”, dice Fander Falconí. “Creo que se le podría considerar como un político humanista y progresista con una sobresaliente preparación académica. Rafael Correa se adhiere al proyecto del socialismo del Buen Vivir”.

Correa manifiesta en sus intervenciones que la pobreza es el principal indicador que debe atacar la política, y considera que el fenómeno no responde a otra cuestión, sino a la política”.  “La superación de la pobreza, queridos jóvenes, es el mayor imperativo moral que tiene el planeta, ya que por primera vez en la historia de la humanidad, la pobreza no es fruto de la escases de recursos, de factores naturales, de las grandes hambrunas, sino que es fruto de sistemas injustos, excluyentes”, dijo a unos 8.000 estudiantes de todos los continentes congregados el 7 de diciembre en Quito.

“El objetivo de la economía es la felicidad del ser humano, no es la salud de los bancos. Entre los 23 países más felices, 16 son latinoamericanos, lo cual es una buena noticia, pero también puede ser una mala noticia porque tenemos desigualdad en Latinoamérica; tenemos gran parte de la población en pobreza, estar felices en esas circunstancias es lo más parecido a la inconciencia”, dijo el mandatario en una conferencia académica en Alemania en 2013.

 

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