“Son palabras del señor Alcalde, no mías”: testimonios de cómo Nebot corrompe a la policía metropolitana

Dos policías metropolitanos se retiran de la escena luego de haber regado termos que contenían leche, la cual era expendida por una joven en una calle céntrica de Guayaquil. Indignante! … así cumplen esos vigilantes desalmados las órdenes de un alcalde representante de la oligarquía y oligarca él mismo para “ordenar” la ciudad de Guayaquil, llena de pobres y vendedores ambulantes, producto de un modelo económico explotador y excluyente comandado por esas mismas oligarquías. Ya es hora de que los guayaquileños despierten y entierren de una vez por todas a esa moribunda partidocracia.
Dos policías metropolitanos se retiran de la escena luego de haber regado termos que contenían leche, la cual era expendida por una joven en una calle céntrica de Guayaquil. Indignante! … así cumplen esos vigilantes desalmados las órdenes de un alcalde representante de la oligarquía y oligarca él mismo para “ordenar” la ciudad de Guayaquil, llena de pobres y vendedores ambulantes, producto de un modelo económico explotador y excluyente comandado por esas mismas oligarquías. Ya es hora de que los guayaquileños despierten y entierren de una vez por todas a esa moribunda partidocracia.

 

Es por todos sabido que Jaime Nebot usa a los policías metropolitanos de Guayaquil –los cuales son pagados con nuestros impuestos- como su guardia pretoriana personal. Pero pocos imaginábamos en nivel de deshumanización y abyección en el que sus despóticas órdenes han sumergido a este cuerpo policial, al cual no dudó en corromper, tal como podremos apreciar en los videos que vienen a continuación.

Algunos de estos policías metropolitanos han perdido el miedo y denuncian las bajezas que les obliga a realizar la administración socialcristiana. Se trata de un gesto valiente –aunque tardío y que no borra los actos cometidos- por el que inevitablemente que perderán sus puestos de trabajo y se exponen a ser perseguidos por quienes antaño fueran sus colegas.

Analicemos estos tres escalofriantes videos que empezaron a circular en el trascurso de esta última semana y que desnudan la miseria humana que se esconde tras el “exitoso modelo” socialcristiano:

 

Robinson Gómez Romero, ex policía metropolitano, narra cómo desde la alcaldía guayaquileña se ordena confiscar la mercadería de los vendedores informales, sin importar que se trate de mujeres embarazadas, niños, ancianos o personas con capacidades especiales. Esto es confirmado por un audio donde se escucha a Guido Hernández, Comandante de la policía metropolitana, quién enérgicamente transmite las despóticas órdenes que atentan contra los derechos humanos mínimos y de libre circulación a la que todos los ecuatorianos tenemos derecho según nuestra constitución. Hernández es claro al señalar que no hay ninguna consideración para las personas en estado de vulnerabilidad y que estas “son palabras del señor alcalde, no mías”. El video finaliza con el pedido de disculpas públicas hacia la ciudadanía de parte del ex metropolitano Gómez Romero, quien señala que fueron obligados a agredir a los informales y que tras esta confesión, teme por su vida.

 

En el segundo video, vemos como se prohíbe el ingreso al sistema de la metrovía de una persona por “el delito” de portar una camiseta en apoyo a la candidata Viviana Bonilla. Nuevamente se atenta contra el derecho de libre circulación, y por más que la persona del video se quita la camiseta para ver si el recaudador lo deja usar un servicio público, este se lo impide. ¿Acaso la metrovía fue construida con dinero del señor Nebot para que este decida quién puede acceder a ella y quién no?. El sistema de transporte público de Guayaquil no solo es deficiente y peligroso, también se ha convertido en un espacio de poder, donde los socialcristianos discriminan a quienes no compartimos su prepotencia. Este es un caso flagrante de persecución política y el Consejo Nacional Electoral, así como la Fiscalía deberían abrir un expediente sobre lo sucedido.

 

Finalmente, tenemos otra confesión de un ex policía metropolitano, John Valdiviezo quien relata cómo Nebot los ha usado para perpetrar fraudes electorales, obligándoles a ser delegados por el Partido Socialcristiano, con el fin de que alteren los resultados a su favor. Luego viene la confesión del propio Nebot, quien cuenta como –con el apoyo de la iglesia, grupos evangélicos, Sociedad Patriótica y PRIAN- intentaron organizar un mega fraude en la consulta popular del 2008, estrategia que planea repetir en las elecciones seccionales que se avecinan. Nebot –en la intimidad- se sincera y habla de la necesidad de hacer fraude… pero en los medios de comunicación que le hacen el juego utiliza el eufemismo “control electoral”. Esta es la explicación de cómo han conseguido perpetuarse en el cabildo pese al descontento ciudadano a su paupérrima gestión, que no tienen nada de exitosa, pero si mucho de inhumana y espuria.

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2 thoughts on ““Son palabras del señor Alcalde, no mías”: testimonios de cómo Nebot corrompe a la policía metropolitana

  1. ya es hora que nebot tiene que salir i lo malo es que se v por la puerta de atras con tanta plata que se a llevado del pueblo ecuatoriano guardada en el extranjero , en donde estan los derechos humanos que ahora garrotean a la gente como si fueran animales masacrandolos a palos ,poque no se va nebot a hacer campaña todas esos lugares que cuidan los metropolitanos para ver si no le hacen lo mismo.,

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