EL PROTAGONISTA INVISIBLE (crítica al “documental” de Pocho Álvarez, por Hernán Quintana Díaz)

colage vale

Por Hernán Quintana Díaz©

 

¿Es la naturaleza sujeto de derechos?

“A Cielo Abierto” documenta la relación de unas comunidades de campesinos de los andes ecuatorianos con unas empresas de minería a gran escala, y con el Estado.
¿Y la naturaleza? Ella debería ser el objeto principal de la historia, pero no es el caso, como lo delata el subtítulo del documental: “derechos minados”, es decir derechos no de la naturaleza, sino del ser humano. La naturaleza no está considerada por su valor en sí misma, como sujeto de sus propios derechos; ella funge en la disputa, en función de los intereses legítimos o ilegítimos de las comunidades campesinas, las empresas mineras, y el estado. Así como el ser humano jamás debe ser usado como medio para obtener otros objetivos, la naturaleza tampoco. En el sistema económico del capital eso es un disparate. Naturaleza y ser humano son insumos para la producción.
Los derechos de la naturaleza no es el tema del documental, sino los derechos humanos. Se usa a la naturaleza para defender derechos humanos, así como se usa a seres humanos, o mejor se les paga, para defender derechos empresariales.

Iconos equivocados

El ícono remite a su objeto mediante similitud o semejanza. La naturaleza está presente durante todo el documental, pero no como sujeto dramático, ni sujeto de derechos, solo está presente de una manera idílica, como supuesto argumento emotivo, pero racionalmente inconsistente ya que no se la ve degradada, destruida o abusada.
¿No hubo acaso material, iconos, índices que documente la destrucción ambiental?
Y digo ‘supuestamente’ porque las imágenes de la naturaleza que se presentan en el documental no enseñan los daños causados por la minería a cielo abierto.
Pero la destrucción de la naturaleza está constantemente presente, mediante las narraciones de sucesos pasados o probabilidades futuras. Aquí se da una transgresión deontológica: el objeto dinámico del documental,-realidad- que debe fungir como fuente del objeto inmediato -documental-, no son los andes ecuatorianos, sino una imagen satelital, tomada  de Google Earth, en la cual se muestras una catástrofe ambiental, pero no en Ecuador, sino en Yanacocha, Cerro de Posco, Peru, y la Rinconada, en Chile. Además, se muestra un texto con datos de los efectos devastadores de la minería a cielo abierto pero que se refieren a la explotación de cobre en Chile.

Reconstrucción o deconstrucción del viejo estado

En todo el documental no se encuentran imágenes o textos que informen al espectador de la relación entre el Estado y la empresas mineras, a no ser de una manera indirecta, vagas. Se da por sentado, como “verdad metafísica” que el Estado es enemigo del campesino y amigo de las empresas mineras.
El devenir histórico no es estático, todo cambia, aunque y pese a que hay ideas que parece que se han congelado en la conciencia de algunos ciudadanos, una de ellas es considerar al Estado como represivo per si, representante servil de los intereses del capital. Ya quisieran que eso sea así  los que intentan perennizar el status quo colonial, usando todos los medios posibles, y sobre todo instrumentalizando a los mass media.

La incapacidad de generar actos símbolos

El símbolo es el resultado de una convención socio-cultural, de un acuerdo. Se anuncia que en el 2009 se ha promulgado la nueva ley de Minería. La ley misma es un símbolo, pero que no se la analiza, o estudia; se da por sobreentendido que es un acuerdo sin una parte implicada, las comunidades.

Sin derechos no habría conflictos

La democracia está justamente para eso, para llegar a acuerdos cuando las posiciones e intereses están opuestos diametralmente. Imponer una posición, a las buenas o a las malas, independientemente si es a favor o en contra la minería a gran escala y a cielo abierto, no es racional, ni creativo, sino todo lo contrario.

Ausencia de índices

Un índice es realmente “afectado” por su objeto dinámico gracias a una ley natural. El único índice de la destrucción ambiental en los andes ecuatorianos que se presenta es un camino abandonado por una empresa minera, ya 10 años de eso.
El documental adolece de falta de índices o evidencias que muestren la destrucción de la naturaleza, lo que nos lleva al siguiente momento del análisis: determinar los sujetos dramáticos.

Esta incongruencia entre objeto dinámico y objeto inmediato pone en duda el género de la obra. No se cumple con el requisito básico de un documental, documentar los hechos y no las probabilidades, para eso hay otros géneros cinematográficos.

 

Afiche del documental argentino "A cielo abierto" del 2008, de CARLOS RUÍZ... Álvarez PLAGIA a dicha obra, no solo en el título...
Afiche del documental argentino “A cielo abierto” del 2008, de CARLOS RUÍZ… Álvarez PLAGIA DESCARADAMENTE a dicha obra, no solo en el título…

 

El protagonista invisible

En el caso de un argumental los sujetos dramáticos aparecen, se desarrollan y persiguen sus metas dentro del objeto inmediato, la película. En un documental, los sujetos forman parte del objeto dinámico, la realidad, y son codificados o representados en el objeto inmediato. Este principio no se aplica en “A Cielo Abierto”, más bien se da un fenómeno peculiar: el verdadero protagonista de la película no está en la película. Todo protagonista emprende una tarea para alcanzar su objetivo. La naturaleza no es sujeto del documental, por lo tanto no es protagonista; tampoco es el Estado, ni las firmas mineras, se pensaría que son las comunidades campesinas, pero tampoco, ya que están divididas, y aparecen muchas comunidades, en distintos sitios, con motivos diferentes, y no podrían conformar un sujeto dramático.

El protagonista del “documental”,  es evidentemente el mismo documentalista, Pocho Alvares W., quien aparece en los créditos como miembro de una de las comunidades documentadas, es decir involucrado en una de las partes en conflicto, se planteó hacer un documental que se presente al Estado, como traidor de los intereses de los campesinos. Esto de descubrir lo que uno busca, o solo ver lo que uno sabe, es un fenómeno cognitivo usual en todos los seres humanos, pero que delata una falta de ética profesional, si se aplica para investigar y documentar un aspecto de la realidad ecuatoriana.
Se sigue debilitando la imparcialidad que debe tener todo documentalista, y crece la sospecha de una intención política del mismo, sobre todo en el tratamiento del rol del Estado ecuatoriano en ese conflicto, ya que el productor ejecutivo del documental, quien lo financió, es la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU).

La premisa de documental, y la demostración de la misma estaba desde sus inicios clara: había certeza de que el Estado viola los derechos humanos de los campesinos. De lo contrario la CEDHU no hubiera financiado el documental, quien está llamado, por razón de sus estatutos, a tomar la iniciativa y financiar el proyecto de realizar una documentación; ese es el trabajo de la CEDH, denunciar la violación de los derechos humanos en el Ecuador. La CEDHU se convierte en sujeto dramático del documental, exactamente en  guardián o protector y consejero del protagonista. Un análisis de las motivaciones, evaluaciones, estrategias y propósitos de este otro personaje dramático invisible, nos llevaría a realizar un análisis de política ecuatoriana en el marco de los intereses, nacionales, internacionales y globales.

El propósito de Álvarez, el mismísimo protagonista de su propio documental, es difundir su posición política respecto al Estado, y su desacuerdo con el gobierno actual. Y lo logra con facilidad, ya que no hay antagonista en la película que se le oponga frontalmente. Un boxeador que lucha contra su propia sobra siempre gana, aunque no siempre, el protagonista sí tiene un contagonista, quien puede ser el espectador, quien puede obstruir el propósito del protagonista, dejando de ver el documental, o en mi caso, que lo vi hasta el final, y un par de veces, para escribir esta crítica cinematográfica.

Conclusión

El documental “A cielo abierto, derechos minados”, no cumple los requisitos deontológicos y cinematográficos para ser considerado como documental, ya que, como he podido verificar,  el objeto inmediato (documental) no representa fidedignamente, ni en su complexidad, al objeto dinámico (realidad).  Faltan investigaciones y estudios sobre documentos del Estado, y procesos de tomas de decisiones. Por el lado técnico tampoco se ha documentado las nuevas técnicas de extracción, o no se ha comparado con experiencias, no solamente negativas sino también positivas, en otros países. El mundo no es blanco y negro. Esa tendencia maniqueísta de ver los conflictos no aporta a la solución de los conflictos, sino todo lo contrario, los alimenta y potencializa.

Se queda en deuda con las comunidades de campesinos,  sus sufrimientos reales, su lucha y batallas para que el Estado cada vez más cumpla mejor su objetivo, y aplique cada vez más intensivamente y extensivamente los derechos constitucionales de los ciudadano y de la naturaleza. Una tarea que es, no solo del gobierno, sino sobre todo de cada uno de los ciudadanos.

Link del texto completo: http://edicionquinde.wordpress.com/2013/10/17/el-protagonista-invisible-3/

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