Una Comisión Interamericana de Derechos Humanos DESDE EL SUR

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El día de ayer, domingo 17 de marzo del 2013, los dueños de los periódicos americanos publicaron un nuevo panfleto titulado “Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en peligro”. No es la primera vez que estos terratenientes del papel manejan una postura monolítica respecto a un tema: lo hacen cada vez que consideran que sus intereses económicos o su capital político son amenazados.

¿A qué se debe este afán del Grupo de Diarios de América (GDA) en que se mantenga el status quo de un organismo burocrático que no cumple las funciones para las que fue creado?

La CIDH no solo se ha convertido en un organismo parásito y nido de tecnócratas que de tanta fast food / american way of life han perdido contacto con la realidad del continente, sino que defiende una visión hegemónica del mundo: la de los Estados Unidos.

Lo de “Interamericana” queda en lo nominal, pues las decisiones de la CIDH se toman de acuerdo a los mandatos de Washington.

La GDA considera particularmente “peligroso” que la CIDH deje de recibir financiamiento externo… la pregunta que salta por sí sola es: ¿acaso los periódicos miembros de la GDA le “cruzan un billete” a la CIDH para que los defienda? A riesgo de parecer demasiado suspicaz, solo eso explicaría el porqué tanta preocupación del oligopolio periodístico en el financiamiento de la CIDH. ¿Para quién trabaja en realidad la CIDH?

También desde la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) se financia a la CIDH y a muchas instancias “internacionales” que cumplen un rol deliberante dentro de la geopolítica regional. Varias ONG’s  de la calaña de Fundamedios que -¡oh sorpresa!- están alineadas contra los gobiernos progresistas de la región también tienen como principal fuente de ingresos a “la colaboración internacional de Washington”.

No seamos ingenuos, los burócratas trabajan para quien les paga, por ello se debe esclarecer quién y por qué financia a la burocracia internacional de la CIDH. Hacia eso apunta la propuesta del Presidente Rafael Correa: a transparentar la CIDH, pero eso ha creado un ataque de pánico entre los dueños de los periódicos.

Las superfluas instancias burocráticas con sede en EEUU deben refundarse o desparecer. ¿Qué alguien me diga que pronunciamiento ha efectuado la CIDH por el caso del soldado Bradley Manning, quien es torturado en una cárcel estadounidense? A diferencia de otritos, Manning sí es un héroe de la libertad de expresión, pues cuando filtró los cables hacia Wikileads lo hizo para desenmascarar una guerra injusta, no en búsqueda de un beneficio personal.

 

El antes y después de Bradley Manning, soldado estadounidense torturado por su propio país... la CIDH no se ha pronunciado en su caso.
El antes y después de Bradley Manning, soldado estadounidense torturado por su propio país… la CIDH no se ha pronunciado en su caso.

 

Por otro lado, el descontento hacia la CIDH no es solo ecuatoriano, otros países de la región con gobiernos de todas las tendencias políticas han expresado su malestar por la forma oscura en la cual procede dicho organismo. Así que el argumento de que “los izquierdistas quieren acabar con la libertad de expresión y los derechos humanos” se cae por su propio peso. ¿O acaso alguien considera que el gobierno de Juan Manuel Santos –quien también ha criticado a la CIDH- en Colombia es de izquierda?

¿Qué provoca que gobiernos de ideologías tan disímiles como el de Colombia y el de Bolivia concuerden en que la CIDH debe ser reformada? Es el hartazgo que sentimos los latinoamericanos de que funcionarios gringos “nos den pensando” y nos digan que decisiones debemos tomar.

EEUU mediante una especie de bullying diplomático y financiero, obliga a que los otros países de la región firmen tratados que ellos mismos no cumplen y ya ha transcurrido demasiado tiempo desde la infame doctrina Monroe, cuando nuestro continente empezó a ser visto como “patio trasero” de los EEUU.

Ya es hora de sepultar de una buena vez por todas a estos afanes colonialistas, de que sean nuestros pueblos los que nos juzguen,  que toda instancia internacional a la que se recurra sea pensada por y desde Latinoamérica, pues tal como afirmó el Presidente Evo Morales:

“La comisión de DDHH de la OEA es otra base militar de EE.UU.”

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