Comandante, con usted siempre…
Tomás Borge era el último superviviente de los fundadores del FSLN y una de sus más relevantes figuras. Rosario Murillo expresó en la comunicación de su muerte que Tomás Borge, como él mismo decía de Carlos Fonseca, es “de los muertos que nunca mueren“.
POEMAS DE TOMÁS BORGE
El futuro
El futuro, hermano, viene
será recto, verdadero
sin intrusos,
Desinhibido, sus puños
saludarán ilustres
las tentaciones
de las seis de la mañana
Nuestra arcilla estará
deshabitada de traidores.
Los niños no serán especiales
solo únicos
habrá en la tierra granos de maíz
inmortales, elocuentes, sueños habrán
como si fueran rieles
anchos, veloces, alegres
masticaremos metáforas y
panes benditos.
El futuro viene, hermano,
se acerca despacio pero viene…
Al General de Hombres Libres (Augusto C. Sandino), abril de 2009
El general era león
traficado y enorme. Parecía montaña
de lumbre, de luna llena
de héroe diciéndolo al oído
y todos oyeron.
Se ponía un pie en la cabeza
-contaba, su amigo, mi padre-
y hasta los dos.
Por eso fue fehaciente y venado
el ojo contagioso
para mirar lejos lejos
con el corazón amarrado
a las chispas de un sombrero
despejado del desdén.
Con los ojos listos para mirar azul
desde sus ojos grises
con los que vio a Blanca
doblada de lágrimas
por una ola que parecía beso
No tenía miedo a la paz nos decía Carlos
me refiero a Carlos Fonseca
el de la alondra que comía banderas
ni a la muerte, ni a la curva del camino
una emboscada era cosa de niños
dos o tres, después las hacia Fidel y el Che
mientras dormían los ruiseñores.
No se comía las uñas
no le salían callos
solo en el dedo índice,
las botas en las tierras húmedas
de varias leguas a la redonda
parecían caminar de puntillas
trinar y rugir y muchas cosas
cantar si Adelita se fuera con otro
y los invasores son hijos de puta
para hacerles el corte de chaleco
cuando los venados miraban a los
pájaros saltar a la suavidad
y hasta hacer muñecos de zacate
para engañar a los aviones
pero no mentía
era leal como niño recién nacido
y se puso serio, encabronado
y Bolívar a la hora de la muerte.
Lo enterraron en una gran mañana
mientras los relojes marcaban todas las horas
y nosotros caminábamos sacudiendo el sueño de los ojos
Se puede confiar en los traidores
Estoy persuadido
de que la lealtad existe
y en algunas conciencias
es de mármol y de miel.
Se debe confiar en ellas.
También se puede confiar
en los traidores.
No cambian nunca.





