Metamorphosis: Mudándose al Ecuador para la jubilación
Domingo 8 de abril de 2012
¿El Presidente? ¡Usted está bromeando!
Antes de dar el paso, uno sólo puede imaginarse cómo es la jubilación, pero nunca se espera que sea tan buena como es en realidad. Para nosotros, simplemente continúa mejorando. Algunas cosas interesantes han sucedido recientemente. Hace unas semanas fuimos contactados por una reportera de Reuters, Cristina Muñoz, quien quería venir a Cuenca y acompañarnos mientras hacemos nuestras actividades usuales. Ésta iba a ser la continuación de un artículo acerca de Cuenca, como lugar elegible para la jubilación. Cristina Muñoz y su camarógrafo, Daniel, llegaron a nuestro apartamento la mañana del 29 de marzo, para el desayuno. Dale y Joan estaban allí, y también Lina. Fueron con Joan y conmigo a la Distribuidora Barrera. Después de esto, se dirigieron al Coffee Tree para entrevistar a Mick. Más tarde volvieron y me entrevistaron a mí. Las horas de rodaje serán reducidas a 3 minutos. No hace falta decir que fue un día interesante.
Había pasado par de meses en que no habíamos salido por el fin de semana; ya que este era un fin de semana festivo, a último minuto decidimos ir a Baños. El viernes por la mañana, Mick, Nikolas, Dale, Joan y yo nos fuimos a Baños. Había pasado un año desde nuestra última visita a esa zona.
Por supuesto, el paseo fue hermoso. Baños es una ciudad turística, y estaba repleta para la fiesta. La cena fue muy agradable, en un bistro suizo. Por el gran gentío, decidimos que una noche en Baños sería suficiente.
En la mañana del sábado, Dale y Joan estaban interesados en ir a ver el Tungurahua, pero las compañías de turismo que contactamos sólo hacían recorridos por la noche. Sin embargo, una de ellas nos dijo que podríamos manejar hasta arriba, y nos dio un mapa.
Comenzamos nuestro camino, pero no pudimos llegar a nuestro destino, marcado en el mapa. Dimos la vuelta y fuimos al Parque Nacional Sangay, al Mirador del Volcán. Era una buena caminata hasta el Mirador, pero Joan, Dale, Nicolás y yo completamos el recorrido. Había bastantes nubes, ésta es la vista

La caminata fue difícil por la pendiente, yo empecé a bajar. Ahí está el coche, abajo
Si la subida fue resbalosa, la bajada lo fue algún más. Nikolas se resbaló, después me resbalé yo y caí sobre mi trasero. Conseguí pararme otra vez y de repente, una voz a mi lado dijo: “Señora, ¿necesita ayuda?” Me di la vuelta y vi a un hombre muy buen mozo y distinguido, y le dije que estaba bien. Él tomó mi mano y caminó conmigo colina abajo. El caballero comenzó a hacer preguntas, las usuales “de dónde eres, dónde naciste”. Le pregunté de dónde era, a lo que respondió, ” de Guayaquil”. Una señal gigante vino a mí. Entonces le dije, “usted se parece mucho a el presidente, el Presidente Correa. ¿Es pariente de él?” Él respondió: “Yo soy el Presidente”. Conmocionada, le dije, “¡No, usted no es, está bromeando!”
“¡En serio, soy el Presidente!” Sacó su billetera del bolsillo y me dio su tarjeta de presentación. ¡Era Rafael Correa!

El presidente Correa fue tan agradable. Mick estaba en el carro, se acercó para conocerlo, le tomamos fotos. ¡Qué experiencia!
Debo admitir, sin embargo, que él no fue el primer presidente ecuatoriano que conocimos. En el año 2001, nos encontramos con León Febres-Cordero Ribadeneyra, quien fue presidente entre 1984-88, en el Hilton en Quito.
Después de la emoción de haber conocido al presidente Correa, nos dirigimos a Riobamba, en donde se ha abierto un nuevo centro comercial, El Paseo. En el centro comercial está Chili’s, donde fuimos a cenar. Además, pronto será la apertura de Carls’Jr.

Como siempre digo, las cosas pasan de la manera como deben ser. Nuestro camino estaba destinado a cruzarse con el del Presidente del Ecuador. ¡Magnífico viaje!
Hasta la próxima, Mick y Kathy
ARTÍCULO ORIGINAL



esta muy buena la historia! que buenos investigadores tripita